lunes, 6 de septiembre de 2010

Lárgate.

Tomando ejemplo del punto que me acompaña en este intento de ser "puntos suspensivos" (como de costumbre) le doy 3 vueltas de rosca a mi propia manivela y empiezo desde el principio.
Marcadores a cero.
Voy a huir por todo lo cobarde que debí ser en su momento y no lo fui.
Voy a intentarlo, golpeas bien...lo haces bien, pero esta vez no habrá Segundo Asalto.
Te hablo a ti, no a ninguna persona, no a alguien conocido, no a nada mesurable.
Ni se te ocurra pedirme explicaciones, no voy a dartelas ni una vez más, no voy a creerme tus mentiras, no voy a seguirte el juego, no voy a echarte de menos.
Voy a ignorarte.
No eres
No estás.
No existes...hasta que venga alguien y me demuestre lo contrario.
3 vueltas a la manivela y ya no estarás.
Una vez más, Que te jodan Corazón.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Asignaturas pendientes.

Con esto de estar rodeada de folios hasta las cejas y no tener tiempo ni para mirarme al espejo y...reconocerme. No he podido evitar caer en la recurrente melancolía por aquellos tiempos en los que ibas al colegio y tu única preocupación era cómo emplear tu tiempo en el recreo. Y esto, de una forma u otra, te lleva a hacer un repaso de los compañeros que no has vuelto a ver, de las excursiones que siempre fueron una buena excusa para no ir a clase, de los profesores que antes te provocaban respeto y ahora te provocan una carcajada maléfica e inevitable y, por supuesto, de las asignaturas que siempre odiaste porque siendo tan pequeño ( por lo menos en mi caso) nunca adoraste ninguna lo suficiente como para recordarla.

Y entre esos odios caducos e infantiles, me he encontrado con las matemáticas y todos sus representantes a lo largo de mi experiencia académica. Recuerdo que, entre otras muchas cosas, ya en 1º de primaria, cuando esta asignatura todavía no tenía una relación directa con los números y ecuaciones persecutorias, nos enseñaban los sistemas de medida. A modo de potaje, todo juntito y bien removido, aprendíamos que el peso se mide en gramos, el tiempo en minutos u horas, la distancia o longitud en metros y la temperatura en grados centígrados.

Ahora, años (bastantes) más tarde, entiendo por qué la asignatura nunca llegó a entusiasmarme. Digamos que nunca me gustaron las limitaciones, en este caso esa frase de:  " sin embargo, chicos, hay cosas que no tienen una unidad de medida, por ejemplo: los sentimientos"). Así que me propongo a mi misma acabar con esa parte que, a mi parecer, les faltaba a las matemáticas...partiendo de la base, de la raíz del problema: los sistemas métricos. Para, de este modo, probar si solucionando el origen del problema puedo reconciliarme con esta materia de la que, a día de hoy, no consigo librarme.

En primer lugar, voy a intentar empezar a establecer unidades de medidas provisionales  (o no) de los denominados sentimientos. Por ejemplo: ¿Quién dice que la paciencia no se pueda medir en el número de decepciones acumulables posible?, ¿ o que el enamoramiento no es más que el número de tonterías posibles a llevar a cabo por alguien?

Y con toda esta ( i )lógica reflexión no he hecho más que darme cuenta de un par de cosas:

Que tu casa y la mía están a 3 canciones tristes de distancia. Y que yo estoy a 2 sonrisas y 3 confesiones, que suenen bien y no digan nada, de cometer un error.

 Así, no me queda otra que empezar de cero y dejar de medir la distancia en metros, el peso en gramos, el tiempo en minutos u horas y la temperatura en grados centígrados. De hoy en adelante,utilizaré mi propio sistema métrico.

Cerrado por reformas.
Puede que todo esto te parezca una tontería, pero tú, por si acaso, hazme caso y no sonrías.

jueves, 2 de septiembre de 2010

(Re)cuento.

Tengo:
- Un no hecho de "noes" y un incipiente ataque de pánico.
- Un mechero sin gas y ninguna paciencia.
- Ganas de no tener ganas.
- Alguna que otra apuesta por perder y 3 libros por terminar.
- Tengo una colección de fantasmas, de cortocircuitos neuronales, de frustraciones y de autoengaños.
- Una soledad creciente y un par de secretos que no pienso contar.
- También tengo mala memoria así que, probablemente, se me olvide alguna que otra pertenencia.
Y si tuviera un pintalabios, me gustaría que fuera así.



 Por si tenías miedo... ya sabes de antemano que, en caso de "incendio", no voy a recurrir a la separación de bienes.

martes, 24 de agosto de 2010

Ya nadie nota un guisante en la cama.

A menudo nos odio, a ti por simplemente ser y a mi por no poder evitar odiarte.

Pastillitas de colores para el dolor de Coraza (también llamada corazón).

No, no tengo nada más que decir (por hoy).

viernes, 20 de agosto de 2010

Miaaaaaau.

Pico, pala, pico, pala...tormenta de arena, pico, pala, pico, pala...tormenta de arena, y vuelta a empezar: pico, pala, pico, pala...

Eterno retorno de lo absurdo, del caos más absoluto, de la tormenta de arena que te entierra hasta las rodillas, del anclaje a la tierra.

Así, que de una vez por todas, renuncio a los circulos (viciosos). Y ya no te cuento si hablamos de triángulos equilateros.Son demasiado perfectos, no pueden ser de fiar.

¿ Por qué no nos hacemos un favor mutuo? Es fácil, déjame ser un punto. Uno "y aparte" (pedir un "final" rozaría demasiado el autoengaño). Un punto es la solución a todos nuestros problemas, tan redondo, tan perfecto, tan resolutivo, tan...independiente.

Que venga el silencio y deje de martillearme la músiquita en la cabeza...Mierda, vuelve a sonar: "Lo demás, media hora fugaz,largo adiós, aquí Paz y después Gloria,Silvia, Sonia o Soledad...a todos gracias por igual." [...] "Nunca más me enamoraré...ay que ver como miento!!!"

Bueno, una última petición, si consigo agotar las pilas de mi iPod que nadie me cante al oído.





No lo repito más...desde hoy y hasta nuevo aviso (con música o sin ella) " Soy un punto y aparte".

miércoles, 18 de agosto de 2010

No intentes entenderlo.

Deja de una vez mi Punto Ciego y múdate a mi fóvea. Aléjate de la oscuridad, carente de conos que te guíen y bastones que te sostengan.
Ven aquí, al epicentro de mi agudeza visual para que, de una vez por todas, deje de verte borrosa.

Palparte e imaginarte fue divertido, pero hace tiempo que dejó de serlo.

No me obligues a recurrir a la Maldición del Escorpión de Jade.

Cuento hasta 3 para que aparezcas:

1
2
3
...
Está bien, te doy hasta 5:
4
4 y medio
5
...

Tú lo has querido... Madagascar!!!

                                                                                      Lo siento, te lo has buscado.

lunes, 16 de agosto de 2010

Para gustos...versiones.









Ahora sí, escóndete en el cuarto de los huéspedes...con todo a oscuras no pueden verte.